Ricardo Rojas 59° Aniversario de la localidad

24 de noviembre de 1958

Publicado en la conmemoración del 50° Aniversario

En el año 1958, según consta por Ordenanza Municipal Nº 81/58 del 24 de Noviembre firmado, por el entonces Intendente Jove se denomina “LOCALIDAD DE RICARDO ROJAS” a lo que hasta entonces se conocía como “Altos del Talar”. La zona ya contaba con un barrio del Plan de Vivienda “Evita” (Construído a principios de los 50´), un loteo en lo que hoy se conoce como Bº Pque. San Lorenzo y el apeadero KM38 del ferrocarril ex Mitre, luego denominada López Camelo (antiguo dueño de esas tierras).

Hacia 1962 comienzan a radicarse industrias como la Ford y más adelante Terrabussi, Armetal, Volkswaguen y otras. Una de las Instituciones barriales, y propulsora del progreso en nuestra localidad, la Sociedad de Fomento Dr. Ricardo Rojas (fundada el 12 de Febrero de 1958). A unas pocas cuadras del fin del recorrido de la línea de colectivos nº 1 (hoy 720), en M. Sastre y J. Ingenieros (hoy Cia. Hasar), tenía su hogar la abuela de ERNESTO CHE GUEVARA, quien visitara por ese entonces dicho lugar. Luego vino la construcción a fines del 60´, de la Ruta Panamericana (hoy Autopistas del Sol) la cual facilito el acceso y egreso hacia Capital Federal.

Han pasado ya 50 años desde que se denominó RICARDO ROJAS a nuestra localidad, y el espíritu de constante crecimiento y progreso no se detiene.

plaza ricardo rojas

 

Historia de la localidad de Ricardo Rojas 

Hace 12000 años llegaron los primeros grupos humanos a estas latitudes, los que con el correr de los siglos se convirtieron en los querandíes o indios de las Pampas, nómades, cazadores y recolectores que cruzaban la zona para comerciar con los aborígenes del Delta, estos últimos emparentados con los guaraníes del Litoral.

Entre 1536 y 1541 los primeros españoles recorrieron estos campos, en sus enfrentamientos con los naturales del lugar. En 1580 el ganado traído por Garay atravesó nuestro pago y tras la fundación de Buenos Aires estas tierras pasaron a depender de su cabildo en lo político y de su iglesia en lo religioso.

En 1583 se repartieron suertes de estancias en el pago ya conocido como de Las Conchas. Entre este río (actual Reconquista) y el arroyo Las Tunas el propietario fué Agustín Salazar; al norte del arroyo el dueño era Antonio Bermúdez, cuya propiedad se extendían hasta la Cañada de Escobar. Por lo tanto, la actual localidad estaba dividida entre dos propietarios, separados por el arroyo Las Tunas.

En 1584 Pedro Morán compró las tierras de Salazar y entre 1609 y 1623 las compró Don Diego López Camelo, quien estableció una estancia llamada “El Talar de Lopez”. Por su parte en 1703 Juan Benavídes era propietario de la estancia al norte de la cañada de Las Tunas.

En lo religioso 1730 pasamos a depender del Curato de Luján. En 1755, al crearse el Cabildo de la Villa de Luján, esta parte del Pago de Las Conchas pasó a pertenecer a su jurisdicción. En 1774 el nuevo camino que une Las Conchas con Pilar pasó por nuestras tierras (actual Avenida Henry Ford). Ese mismo año pasamos a formar parte del Partido del Pilar. En 1776 en lo religioso el territorio al sur de Las Tunas pasó a depender de la Parroquia Inmaculada Concepción de Las Conchas y el del norte a la de Pilar. En 1786 al crearse el Partido de Las Conchas se fijó su jurisdicción al sur de Las Tunas, quedando la del norte en territorio del Partido del Pilar. La futura localidad estaba dividida en dos partidos.

En 1806 los Benavides vendieron sus tierras a otros dueños y alrededor de 1830 la estancia de los López Camelo pasó a manos del General Angel Pacheco, quien también adquirió las propiedades que habían sido de Benavides.

A la estancia El Talar de López se la empezó a nombrar como El Talar de Pacheco.

En 1865 las tierras al norte del arroyo Las Tunas dejaron de ser de Pilar para pasar a ser del Partido de Las Conchas. Por fin toda la futura localidad estaba en el mismo partido. En 1892 el Ferrocarril Central Argentino construyó su ramal entre Victoria y Vagues, pasando por las tierras que unos años mas tarde sería la localidad de Ricardo Rojas.

En los años treinta del siglo XX, muchas fracciones ya habían sido vendidas, encontrando también como propietarios de tierras a Aurelia Lorenzo, Graciana Samalvide de Dobal, Francisco Fasola Castaño, Nicolás Percich, Fidel Granate, y Pascual Petillo, a quienes volveremos a nombrar en los sucesivos loteos. Además, muchos campos estaban arrendados, como el tambo de Etchart y sus catorce hijos, cercano al arroyo Las Tunas.

En 1935 se creó el pueblo de El Talar, y todos nuestros campos quedaron bajo su jurisdicción. Llegando al arroyo Las Tunas, estaban las tierras de Aurelia Lorenzo. Allí la familia de la propietaria encaró un importante trabajo de forestación y lotearon 36 hectáreas creando el Barrio Parque San Lorenzo en los años cuarenta. Para llegar al lugar se construyó un precario mejorado sobre la calle Paul Grousac que bordea la vía, entre la Ruta 197 y la nueva urbanización. Curiosamente ese pavimento se deterioró tanto que hoy la calle volvió a ser de tierra, pese a que en mapas del Automóvil Club figure como asfaltada. El lugar en aquella época era encantador: la arboleda, los campos vecinos y el arroyo Las Tunas, bordeado de sauces llorones y nidos de teros. Un sitio ideal para pescar, nadar y tirarse al agua desde el puente del ferrocarril o del camino.

Del otro lado del arroyo Las Tunas, en tierras que habían pertenecido a Graciana Samalvide de Dobal, se empezaron a lotear terrenos de pintorescos declives. Alrededor de 1950 se construyó la parada ferroviaria Km. 38. En frente, el Sr. Feliciano Palaciago abrió el almacén El Fundador, que pronto lo compró Ana del Ben. Otros almacenes fueron los de la Sra. de Cagnín y el de Don Yino en Quintana y Vilela. Al barrio fueron llegando las familias De Marco, Sincler, González, Sánchez, Yapur, Mosqueira y la veterinaria norteamericana Dra. Smith. También frente a la vía estaba el bar El Plumita donde funcionaba una pensión y la Hostería El Barrilito, con su restaurante y heladería. El resto eran tambos, plantaciones y baldíos.

Un propietario de quinta de fin de semana en aquella zona norte de nuestro pueblo, fue el Ministro de Finanzas peronista, Ramón Cereijo, quien edificó un hermoso chalet sobre la calle Ricardo Gutiérrez. La presencia de Cereijo no pasó desapercibida, por la importancia de este personaje. Tras ser medalla de oro en ciencias  económicas, fue propuesto por Diego Luis Molinari para ocupar el cargo de Ministro de Hacienda durante el primer gobierno de Perón, donde manejaba el presupuesto que Miranda utilizaba para aplicar las políticas económicas. Como dato curioso podemos decir que nombró como jefe de departamento de la Superintendencia de Seguros de la Nación a un joven de 23 años llamado Antonio Cafiero. Y era gran amigo de Hector J. Campora y de Eva Perón. Y otra faceta de Ramón Cereijo era la deportiva. Hincha fanático de Racing, club al que le presto muchos favores y donde tenía gran influencia al punto de ser llamado “Sportivo Cereijo”, en épocas en que los de Avellaneda ganaron los campeonatos de 1949, 1950, 1951 y construyeron su impresionante estadio denominado Presidente Perón. El ministro a la vez era el propietario de la revista Racing, donde empezó su carrera periodística un muchacho llamado Bernardo Neustadt. Gracias a la influencia de Cereijo se logró en 1952 que un ramal de la línea 1 de colectivos entrara al barrio desde la Ruta 9, actual ramal Km. 38 de la 720. Como así también el arreglo de algunas calles y otros favores solicitados por los vecinos.

Al lado de su quinta, un familiar suyo de apellido Guaita construyó un enorme castillo, al que la gente llamaba el castillo de Cereio. Hay versiones que dicen que el verdadero dueño del castillo era Juan Duarte, quien asistía con frecuentemente a fiestas en el mismo, a las que habría llegado acompañado de Fanny Navarro o Elina Colomer, entre otros miembros de la farándula que Juancito solía frecuentar. Fue secretario privado de Perón, gustaba de las noches de alcohol y mujeres. Amasó una singular fortuna con acciones en Argentina Sono Films, compró studs y entró al negocio de la carne. Tras la muerte de su hermana Evita, quedó implicado en casos de corrupción y se suicidó el 9 de abril de 1953 en su departamento porteño de la Av. Callao. El mal llamado Castillo de Cereijo reinó sobre una loma al costado de la Panamericana. Luego de largos años de abandono y litigios el mal llamado castillo de Cereijo fue demolido y hoy solo se ven escombros. Tristes escombros de la historia de Ricardo Rojas.

En la calle Marcos Sastre y José Ingenieros, se encontraba una solitaria quinta que perteneció a la abuela de Ernesto Guevara Lynch. El legendario Che Guevara vino en varias oportunidades en su juventud a este lugar. En la actualidad se conserva el chalet como oficinas de la Compañía Hasar.

Sobre Marcos Sastre estaban las tierras de José Maserio y las únicas casas eran las de Don Calle en Marcos Sastre y Richieri y la de la familia Rosales en Marcos Sastre y Australia, frente a una bomba de agua donde terminaba su recorrido el colectivo 1 de La Reconquista, que venía de las estaciones Carupa, General Pacheco y Km. 38.  El resto aún era todo campo.

En 1953 Caster S.A. loteó un barrio que denominó Alto del Talar. En un plano aprobado por la Dirección de Geodesia el 2 de julio de 1953, podemos observar la publicidad que se le hace a la futura Gran Ruta Panamericana de 120 metros de ancho, la cercanía con el Olivos Golf Club y la Parada Km. 38 del Ferrocarril Mitre. A los futuros compradores, luego de bajar del tren se los recibía en El Barrilito y de ahí se los llevaba a los lotes en un colectivo particular. Para la construcción de viviendas se ofrecían los planes Eva Perón del Banco Hipotecario Nacional, construyéndose 150 chalets y un centro comercial sobre la calle Australia. En 1957 la empresa Finansur S. A. realizó mas loteos en la zona.

      El 24 de noviembre de 1958, durante la intendencia de Miguel Jove, se promulgó la ordenanza nº 390, por la cual “Denomínese Doctor Ricardo Rojas al pueblo que actualmente se le conoce por Altos del Talar, Km. 38”. Anecdóticamente se utilizó el nombre de un prestigioso escritor radical, para denominar a un barrio que tenía muchos recuerdos de la influencia de un ministro peronista.

      Y el barrio continuó creciendo. En Marcos Sastre y Sarmiento estaba el bar El Abuelo, de la familia Mincone, quienes también carnicería y almacén. En 1960 esta familia pionera abrió la panadería La Primavera, en Marcos Sastre y Avellaneda. A comienzos de los sesenta los vecinos de Ricardo Rojas se quejaban de los perros de la calle que atacaban a niños y alarmaban al vecindario. Teniendo que concurrir al barrio un equipo del Instituto Pasteur y de la Dirección Antirrábica del Ministerio de Salud Pública. El 20 de mayo de 1964 se le asignó a la parada Km. 38, el nombre de López Camelo. Un merecido homenaje a una familia que habitó nuestras tierras cuatro siglos antes que nosotros, decidiendo que su estancia se llame El Talar.

Al estar a varias cuadras de la estación y al no tener un medio de transporte directo con el centro de El Talar, el barrio Ricardo Rojas creció de manera independiente o más ligado a General Pacheco, a donde iba directamente el colectivo.

No debemos olvidar que desde el 12 de febrero de 1956 existía la Sociedad de Fomento de Altos del Talar, con la finalidad de estimular el desarrollo de esos nuevos loteos surgidos al norte de nuestro pueblo. En sus primeros años se reunían en el bar El Abuelo, en Sarmiento y Marcos Sastre. Al cambiársele el nombre al barrio la institución va a pasar a llamarse Sociedad de Fomento Ricardo Rojas. Recién el 3 de diciembre de 1964 la entidad va a comprar su propio local a Celedonio Alberto Dieguez.

Otra institución importante en el barrio nació el domingo 3 de agosto de 1959 cuando se inauguró la Escuela 33, en un terreno donado por la junta vecinal del barrio al Ministerio de Educación, contando con dos aulas para 109 alumnos que concurrían en dos turnos. La primera directora fue la Srta. Ana María Calcagno y fueron maestras Beatriz Alvarez, Mirta Georgeti y Liliana Kraus. En 1960 la matricula era de 196 alumnos y fue necesario abrir el tercer turno, siendo directora interina la Sra. Irma de Echeverría hasta que en 1960 llegó como directora titular la Sra. Matilde Colturi de Cobian y vicedirectora la Sra. María Camero de Melgar. A todo esto mientras se construían mas aulas se debió pedir prestada una pieza a una vecina e instalar casillas prefabricadas, hasta que en mayo de 1962 quedó terminada el ala derecha de la escuela. Ya en 1963 los alumnos eran 360 en dos turnos

Entre las empresas que se instalaron aprovechando el acercamiento de la Ruta Panamericana, siempre se destacó la Ford Motor Argentina, que compró los terrenos que habían pertenecido a Nicolás Percich, Fidel Granate y Pascual Pertillo. Pronto la zona se llenó de obreros que empezaron a levantar la planta fabril más importante de su tiempo. A la vez se asfaltó parte del antiguo camino a Pilar, denominándolo Av. Henry Ford, entre la Ruta 9 y el trazado de la Panamericana. Según denunciaba el diario La Vanguardia, la empresa Austín, encargada de los trabajos de la Ford, utilizaba policías privados armados para vigilar a los obreros y reprimirlos en caso de conflictos. Finalmente en septiembre de 1961 el Gobernador Oscar Alende vino a inaugurar la planta fabril de la Ford Motor Argentina. Cuando se habla de dicha fábrica, solemos escuchar la Ford de Pacheco. Pero Dicha planta fabril no se encuentra en Pacheco, dado a que se instaló en 1961, cuando ya habían transcurrido 26 años desde que esos terrenos formaban parte de la localidad de El Talar, mas precisamente al Barrio Ricardo Rojas, con su cercana estación ferroviaria llamada Km. 38, la que en la actualidad se llama López Camelo. El ramal ferroviario Victoria – Capilla del Señor es el límite entre General Pacheco y El Talar, quedando la Ford al oeste de las vías, por lo tanto en El Talar. La Ford nunca estuvo en Pacheco, pero como en 1961 en El Talar no había oficina de correo, la empresa utilizaba el de Pacheco. Seguramente por este problema de carácter administrativo de la empresa estatal de correo, la Ford utilizó desde el comienzo la palabra General Pacheco en su dirección, causando un error que continua hasta el día de hoy.

En octubre de 1963 la empresa Terrabusi compró un extenso predio sobre la Henry Ford, donde al año siguiente inauguraron la más grande y moderna planta elaboradora de bizcochos de Latinoamérica. A la vez, en octubre de 1964 se colocó la piedra fundamental de la Escuela Técnica Henry Ford, ubicada dentro e dicha planta fabril.

Por esos años llegó la Panamericana, ruta compuesta por dos manos de circulación con dos carriles asfaltados por mano. Entre las dos manos existía un cantero central con guarda raid y entre la línea de edificación y el camino había muchos espacios verdes, ya que la traza tenía un ancho de cien metros, previendo futuros ensanches. Por nuestro barrio solo se construyó un puente para que la nueva ruta cruzara por arriba a la Av. Ford. En cambio, para los cruces de calles menores se construyeron dársenas de giro y cruces a nivel en forma de rotondas abiertas.

Si bien con los años la costumbre del carnaval se fue perdiendo, todavía en esta época se podía disfrutar de aquellos típicos bailes. Como el corso que se organizaba frente a la estación López Camelo, donde entre otros cantaron Rodolfo Zapata y Leonardo Favio. Cerca de allí apareció un nuevo barrio llamado Bello Horizonte, en tierras que habían pertenecido a Nicolás Percich, del otro lado de la Av. Henry Ford, entre la famosa fábrica y la vía del ferrocarril. Este barrio netamente residencial fue habitado por familias relacionadas con la administración de las importantes empresas de la zona. La instalación de garitas y barreras de seguridad en sus calles de acceso, le dieron un aspecto de barrio cerrado, aunque no lo es.

En cuanto a los colectivos, la antigua línea 1 se convirtió en el 720 ramal Kilómetro 38 y alargó su recorrido hasta Don Torcuato, saliendo por Marcos Sastre. A la vez por la Panamericana hacia el norte comenzaron a pasar los colectivos 194 de la Chevallier que venían de Once, el 228 del Expreso Paraná y después el 15 de Valentín Alsina. Sin olvidarnos que por la Av. Henry Ford pasaban el 87 que venía de Chacarita y el 204 de Canal San Fernando, los que terminaban en una estación de ómnibus construida por la empresa Ford.

A fines de 1968 el empresario Mario Broner inauguró en el barrio la nueva planta Wobron, de mas de diez mil metros cuadrados para la fabricación de embragues, un orgullo para la industria nacional. Además es recordado el equipo de fútbol de la empresa y sus brillantes actuaciones en los campeonatos de la UOM. Hay que destacar que Broner llegó a ser Presidente de la Confederación General Empresaria creada por Gelbard, por lo que a raíz de la última dictadura militar debió exiliarse.

El 15 de mayo de 1969 se realizó en la fábrica Ford una asamblea del sindicato SMATA, en protesta por la derogación del sábado inglés. La reunión fue interrumpida por la policía, que irrumpió en el lugar con gases lacrimógenos, provocando incidentes que terminaron con autos y colectivos dados vueltas. Al día siguiente a raíz de estos hechos acaecidos en el barrio, se declaró un paro general de SMATA, la UOM y la UTA en todo el país.

Por nuestra Panamericana el 30 de julio de 1970 pasaron los doscientos agentes de seguridad destinados a reprimir el copamiento de la localidad de Garín, por parte del grupo revolucionario FAR, que tras tomar la comisaría, Entel, la estación y asaltar el banco, lograron huir.

A principios de los años setenta, en las aulas de la Escuela Técnica Henry Ford, ubicada dentro de la famosa automotriz, comenzó a funcionar en horario nocturno la nueva sede de la Universidad Tecnológica Nacional, la que pronto se mudó a su actual ubicación en General Pacheco. En lo que respecta a la Escuela 33 de Ricardo Rojas, en 1972 se terminó de construir el ala izquierda del edificio, se embaldosa el patio y se agregan tres salones de chapa, gracias al aporte de empresas de El Talar como Wobron, Barugel Azulay y Armetal, que pasó a ser madrina de la escuela, pudiéndose en 1973 funcionar en tres turnos. Igualmente nueve años mas tarde se debió inaugurar la Escuela 44 Henry Ford, apadrinada por la empresa norteamericana.

Curiosamente el lunes 27 de mayo de 1974, el presidente Juan Domingo Perón llegó manejando personalmente un moderno automóvil Fiat de cambio automático, por la Panamericana hasta la Henry Ford, desde donde retomó para regresar a la quinta de Olivos. Al día siguiente volvió a manejar el lujoso auto hasta Garín y regresando por el mismo lugar. Imaginen la sorpresa de los automovilistas de la Panamericana, que mirando al coche italiano, encontraban que el conductor era el legendario líder justicialista.

El 3 de julio de 1975, 15000 trabajadores organizados en la Coordinadora Interfabril de la Zona Norte, marcharon desde nuestro barrio por la Panamericana, reclamando mejoras salariales y rechazando el plan económico del gobierno de Isabel Perón, pero al llegar a Martínez, a la altura de Fanacoa, la policía les cerró el paso e improvisaron una asamblea en el lugar.

Al día siguiente al golpe de estado de 1976, los delegados gremiales de la Ford fueron convocados a una reunión donde las autoridades de la fábrica les informaron que la empresa ya no los reconocía como delegados, siendo amenazados por el gerente de relaciones laborales que les dijo: “ustedes le van a mandar saludos a un amigo mío, Camps”. La noche del 28 de marzo varios trabajadores fueron secuestrados en sus domicilios por hombres armados que tenían en su poder las fichas de ingreso a la fábrica para ubicarlos. Luego de encapucharlos fueron trasladados a la comisaría de Ingeniero Maschwitz, donde también había detenidos de Terrabusi. Más tarde los alojaron en la comisaría de Tigre y por último en la cárcel de Villa Devoto.

Durante la dictadura fueron muchos los obreros que por protestar fueron detenidos dentro de la Ford. En algunas oportunidades la empresa se hacía la desentendida enviando telegramas a las casas de los detenidos, intimándolos a presentarse a trabajar para no ser despedidos. Otros recuerdan la presencia de uniformados armados controlando el trabajo de los operarios.

En épocas del proceso militar, el barrio López Camelo tendría vecinos de influencia, como  el presidente de facto General Roberto Viola que tenía una quinta sobre la calle Romero. Y sobre la calle Alcorta estaba la propiedad del tristemente famoso Almirante Emilio Massera, quien tras la llegada de la democracia, estando en su quinta con prisión domiciliaria por el robo de bebés, se paseaba por el barrio como si nada hubiera pasado.

Pero teníamos otros vecinos en López Camelo. Sobre la hermosa calle Romero, también instalaron sus quintas el Intendente de Tigre Contador Ricardo Ubieto, el Diputado Nacional Marcelo Stubrin, el actor Pablo Alarcón, la actrices Nelly Beltrán, Juana Molina y su madre Chunchuna Villafañe entre otros. En 1978 la Sociedad de Fomento Dr. Ricardo Rojas fue declarada entidad de bien público, abriendo en su sede una estafeta postal y dos años después el primer teléfono público del barrio.

En muchas oportunidades por el barrio pasaron en caravana los autos que participaron de distintos campeonatos de Rally desarrollados en nuestro país. Recordado es el Rally Internacional Vuelta a la América del Sur, el que se largó el 17 de agosto de 1978 a la media noche, desde la casa central del Automóvil Club Argentino. Pese a las altas horas de la noche en que pasaron, numeroso público de nuestro pueblo se acercó a la Panamericana para ver pasar a los poderosos autos. Si bien en su mayoría eran extranjeros, en un Renault 12 iba Jorge Recalde. El 12 de julio de 1980 al medio día se largó desde el ACA central el Rally Codasur. En un Fiat 131 Abarth corrió Carlos Alberto Reutemann, quien estaba viviendo su época de gloria en la Formula 1 Internacional. La presencia del Lole por la Panamericana fue la mas aplaudida de aquel día. No sería Mónaco, pero era nuestra querida Panamericana.

Ya comentamos de la vida en aquellos barrios como San Lorenzo, Ricardo Rojas y López Camelo, que por su lejanía con el centro de El Talar, se desarrollaron de manera mas independiente que los que estaban mas cercanos y con caminos asfaltados mas directos.

Con el tiempo cada uno de los barrios del norte de El Talar irían tomando su propio perfil. Vimos que Bello Horizonte se asemeja a un country, López Camelo pasó a ser el barrio de las grandes quintas de fin de semana, en Parque San Lorenzo las quintas se fueron subdividiendo y Ricardo Rojas se transformó en un popular barrio de viviendas permanentes, con un interesante centro comercial.

Sobre la calle Marcos Sastre se podían encontrar comercios como San Cayetano, Mafalda, El Trebolín, Naty, Sigot, La Imprenta, las carnicerías de Don Pablo y de El Tucumano y la farmacia de Luis Trietel. Pero también había comercios fuera de la calle principal como la bicicletería de Don Emilio, el kiosco de Borona y el corralón de Podavini. Y los médicos del barrio eran los doctores Gutiérrez y Bejarano, además de los que atendían en el centro de salud de la sociedad de fomento. Frente a la plaza y a la vuelta de la 33, en la esquina de Fagnano y Blandengues había un terreno fiscal, en el que un grupo de vecinos instaló una casilla prefabricada para que funcione como capilla San José Obrero, leyendo las misas el padre saleciano Da Costa. Finalmente la iglesia se llamará San Juan Bautista.

Parte del aislamiento del lugar se solucionó el 9 de julio de 1981. Ese día mediante un desfile cívico militar quedó inaugurado el asfalto de parte de las calles Paul Groussac, Vilela, Marcos Sastre y colectora este de la Panamericana, formando un camino pavimentado entre la barrera de la Henry Ford en López Camelo y el cruce de la 197 y Panamericana.

Si bien estos nuevos accesos al barrio lo acercaron a las grandes rutas de la región, todavía quedaba sin asfaltar algún camino que conecte estos parajes con el centro de la localidad, permaneciendo en el aire de algunos pobladores la idea de separarse de El Talar. El primer paso en este sentido se concretó en marzo de 1982 cuando en un espacio de la Sociedad de Fomento Ricardo Rojas comenzó a funcionar una subdelegación municipal.

  Finalmente mediante la ordenanza 630 del 28 de febrero de 1983 se dividió a la localidad de El Talar, al crearse la delegación municipal de Ricardo Rojas. La nueva localidad comprendía los barrios de Parque San Lorenzo, López Camelo, Bello Horizonte y Ricardo Rojas, donde frente a la plaza y al lado de la iglesia, en octubre de ese año se inauguró el edificio propio de la delegación.

Esta decisión municipal fue polémica en su momento y todavía se discute. Desde distintos sectores de El Talar se opusieron a perder tanto territorio poblado de algunas de las industrias más importantes del país. La Comisión Pro Progreso y Desarrollo de los Barrios de El Talar, argumentando que la decisión fue tomada por un gobierno inconstitucional, al retornar la democracia protestó en un acto del 9 de julio de 1984 por la separación. A la vez redactaron una carta pidiendo la derogación de la polémica ordenanza 630 y el 1 de octubre de 1984 le envían la solicitud al Presidente del Honorable Consejo Deliberante de Tigre, Francisco Blefari, no logrando respuesta satisfactoria, a tal punto que el 17 de febrero de 1986 se sancionó la ordenanza 302/85 decreto municipal 4382, fijando los límites de las localidades del Partido de Tigre, en la que Ricardo Rojas figura como una localidad más. Ordenanzas y publicaciones más recientes confirman que el gobierno municipal considera a Ricardo Rojas como una localidad separada de El Talar.

Otra confusión es decir que Ricardo Rojas es una localidad que depende de la ciudad de El Talar.

Esto es imposible, ya que las ciudades se dividen en barrios y no en localidades. Las localidades, con categoría de pueblo o ciudad se dividen en barrios. Además la jerarquía de ciudad no es administrativa, es solo honorífica y está relacionada con la cantidad de población  y sus servicios.

Y en nuestro caso el error proviene de los pedidos de declaración de ciudad para El Talar.

Los miembros de la Comisión Pro Progreso y Desarrollo de los Barrios de El Talar, quienes rechazaron la separación de Ricardo Rojas desde un principio, fueron también los que gestionaron la declaración de ciudad para El Talar, pero en el petitorio incluyeron a los barrios, instituciones, industrias y población de Ricardo Rojas, a  quienes consideraban parte de El Talar. Además era difícil calcular en 1985 la población de ambas localidades por separado, ya que en el censo de 1980 se las consideraba una sola.

Pero la ley 10294 dice clarito que “declárase ciudad a la localidad de El Talar”. Por lo tanto si en 1985 ya habían pasado dos años desde que Ricardo Rojas era una localidad separada de nosotros. Lo que se declaró ciudad era la localidad de El Talar sin Ricardo Rojas.

En la actualidad la localidad de Ricardo Rojas está integrada por su barrio homónimo, por Parque San Lorenzo, López Camelo y Bello Horizonte.

La ciudad de El Talar está integrada por su zona céntrica, Talar Sur, San Pablo, San Francisco, Almirante Brown, Villa Diego, 29 de Noviembre, El Boyero y La Paloma.

Aunque tenemos un pasado en común, El Talar continuará con su larga historia y Ricardo Rojas tendrá que escribir la propia.

Ariel Bernasconi // Junio de 2007

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